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Vamos a imaginar en qué situación querrían ir a la Judería.

Pongamos que hacen una reserva, vienen a Córdoba, visitan sus palacios, la mezquita, disfrutan de la gastronomía local y de repente se quedan parados. ¿Qué se puede hacer en una ciudad cuando ya has visto la mayoría de sus monumentos y tampoco les apetece salir de la ciudad para visitar otros sitios? Pues está claro. Pasear por la judería.

El barrio de la Judería

La Judería de Córdoba es un barrio medieval, concretamente de entre los siglos XIII y XV, pensado originalmente para albergar la comunidad judía de la ciudad, idea que no se llegó a cumplir del todo porque los judíos habitaron otros lugares además de este. Sin embargo, cabe recordar que aquella fue la residencia “oficial” de los judíos hasta la expulsión ordenada por los reyes católicos con el Edicto de Granada de 1492.

Como pueden comprobar a medida que pasean, se trata de un barrio céntrico al norte del río Guadalquivir que, a grandes rasgos, limita con la puerta del Almodóvar, la Mezquita-Catedral, la actual Sede Episcopal y la calle Rey Heredia, sin olvidar otras tantas que lo delimitan de norte a sur y de este a oeste.

Su trazado es de corte islámico, con dos calles centrales y muchas más callejuelas que, en muchos casos, pueden conducirles a hermosos patios de flores sin salida. Aunque ello les obligue a dar la vuelta para volver sobre sus pasos, es parte del encanto que tiene este conjunto y puede hacerles imaginar algunas situaciones a que se ven sometidos los habitantes y que vistas desde fuera pueden resultar cómicas.

“Perderse» en la Judería

El conjunto en sí es Patrimonio de la Unesco desde 1994 y su estampa más famosa suele ser la de casas blancas con puertas de madera y ventanas cerradas por barrotes de forja, aunque también hay calles con las fachadas de piedra y no pocos lugares donde detenerse a disfrutar de los sonidos de la ciudad, la luz del sol y, por qué no, tomar algunas fotos de los patios. No se arrepentirán de conocer más en profundidad este pintoresco barrio tan lleno de vida al tiempo que tan característico de la Córdoba medieval.

La clave del barrio reside en que es un sitio para perderse. Para recorrer sin prisa y no perder la ocasión de conocer otros monumentos famosos, pero no tan conocidos fuera de Andalucía.

Tampoco olvides visitar…

La sinagoga (1314-1315), la Casa de Sefarad o Casa de la memoria pensada para guardar la historia de los judíos que residieron allí hasta su expulsión, la casa Andalusí con su ambiente morisco y su pequeño museo con colecciones de monedas antiguas y mobiliario de estilo medieval, el edificio que alberga el zoco municipal del siglo XVI, apropiado si están interesados en la artesanía (platería y filigrana en su mayoría), la capilla mudéjar (arte propio de los musulmanes que residían en territorio cristiano) de San Bartolomé del siglo XIV anexa a la actual facultad de Filosofía y letras…

Ya les hemos dicho antes que la clave para disfrutar de la judería es pasearla y, como pueden comprobar, opciones para descubrir sin olvidar la belleza del entorno en sí y el cuidado con que se tiene el mantenimiento de la judería y las flores que lo decoran de mil formas.

¿Planean visitar la judería y no saben donde comer? Reserven ya en Patio Romano y hagan que su viaje a Córdoba sea perfecto.